
Contra el bullying
27 octubre, 2025
Rutas Científicas, Artísticas y Literarias
5 noviembre, 2025Hoy queremos detenernos. Queremos parar todo por un momento y mirar de frente una realidad que muchas veces preferimos ignorar, minimizar o simplemente no ver.
Lo hacemos con el corazón encogido, con rabia, con tristeza… y con un compromiso firme: decir basta al acoso escolar.
Este acto nace a raíz de una tragedia que nos ha estremecido profundamente: el suicidio de Sandra Peña. Una joven con sueños, con vida, con todo por delante, que no encontró la salida al dolor que otros le infligieron. El bullying le arrebató mucho más que la sonrisa. Le arrebató la esperanza. Le arrebató la vida.
Y no podemos seguir callando.
El bullying no siempre grita. A veces susurra en forma de burlas, de comentarios que “van en broma”, de silencios cómplices, de miradas que excluyen. A veces se disfraza de “no pasa nada”, de “no es para tanto”. Pero cada desprecio, cada palabra hiriente, cada gesto de rechazo va llenando un vaso invisible.
Y ese vaso se llena gota a gota, hasta que se desborda. Hasta que ya no se puede más.
Decirle a alguien que huele mal. No dejarle sentarse contigo. No elegirle nunca en un grupo. Reírte cuando otros lo hacen. Apartar la vista cuando sabes que algo está mal… Todo eso suma. Todo eso duele. Todo eso construye una jaula invisible que encierra, que aísla, que rompe.
Por eso hoy no solo venimos a recordar este caso. Venimos a comprometernos. A abrir los ojos. A no ser cómplices.
Porque el silencio también duele. Porque mirar hacia otro lado también hiere. Porque quien calla, permite.
Si ves bullying, denúncialo. Si escuchas una burla, deténla. Si notas que alguien está solo, acércate. A veces un gesto amable salva un día. A veces una palabra puede salvar una vida.
Este instituto no puede ni debe ser un lugar donde el miedo o el desprecio tengan espacio. Tiene que ser un lugar de respeto, de cuidado, de valentía. Y la valentía más difícil, muchas veces, es simplemente ponerse del lado correcto cuando nadie más lo hace.
Estas palabras van por quienes ya no están, por quienes hoy sufren en silencio… y por todos nosotros.
Que este acto no sea solo un recuerdo. Que sea un punto de partida. Para reflexionar. Para pedir perdón.
Para empezar a construir un lugar mejor. Para ser mejores personas.
Los profesores y profesoras del IES Valle del Azahar
